Reflexión sobre el amor

¿Qué es el amor para mi? ¿Qué implica amar y ser amado? ¿Qué significa estar en pareja, comprometerse, casarse o proyectarse junto a un otro?

Cada vez que camino por un puente, ya sea que tenga uno o miles de candados enganchados en la baranda, les confieso que se me revuelve todo. Y cuando digo todo, es todo. Realmente me pone mal ver tan gráfica y literalmente la idea tan perturbada y enferma que tenemos acerca de las relaciones y del amor. Cómo podemos usar un símbolo de encierro, de cárcel, de esclavitud (porque si, a las únicas personas a las que se ha encadenado es a las prisioneras o esclavizadas) para representar algo tan valioso y sagrado como es el amor!? Pensémoslo un segundo (y no me refiero solo a quienes queremos sexoafectivamente), le desearías a quien amas que esté encerrado y no sea libre? Más allá de su sufrimiento por lo que implica la falta de libertad, si no es libre tampoco podría amarte ni elegirte. Te convertirías en una obligación. ¿Te gustaría ser una obligación para el otro? ¿Te gustaría que el otro se convirtiera en una obligación para vos?
Para poder elegir necesitamos ser libres. Para amar también. Creo que amar tiene mucho de elegir porque una cosa es el enamoramiento y otra cosa es el amor de un vínculo que se construye. Que uno elige construir, regar, disfrutar, trabajar y cuidar.

Si tuviera que elegir un símbolo para el amor elegiría el símbolo opuesto al que vengo a cuestionar. Elegiría una llave. Porque el amor es como una llave que en lugar de encerrar como un candado, nos abre. Abre nuestro corazón. Pero no por arte de magia, sino porque nos da la confianza, la tranquilidad y también la valentía para poder abrirnos. Me abre. Te abre. Nos abre. Y ahí nos encontramos. Y nos vemos. Sin máscaras, con heridas, aspectos que nos incomodan, vulnerables, imperfectos, diferentes. Amar no es encontrar una media naranja que encaja y convertirnos en una naranja de rompecabezas perfecta. Amar no es amar a quien sea perfecto, sino aceptar que el otro no lo sea. No querer cambiarlo y hacerlo a mi manera, ni sobreadaptarme o someterme para que me quiera. Y con esto no quiero decir volvernos rígidos y resistentes a los cambios que nos trae el encuentro con un otro. Podemos transformarnos profundamente por una relación y creo que es el poder más maravilloso que tiene el amor. Pero una cosa es que esto sea el resultado del encuentro, y otra, que yo quiera forzar a que suceda.

Creo que amar implica soltar las ideas que tenemos de lo que él/la otro debería ser y aceptar lo que es. Ser sinceros y verdaderos con nosotros mismos y con la/el otro. Y ahí ver si lo elegimos tal cual es. No sólo si lo elegimos, sino también si nos elegimos a nosotros mismos (la versión de nosotros mismos que se potencia) en esta relación.

Para poder hacer todo esto tenemos que sentirnos y sabernos libres para elegir. Por eso creo que el amor solo puede ser con y en libertad.

Si de verdad nos animáramos más a abrir nuestro corazón y dejarnos tocar y conmover por la presencia y la verdad de un otro, creo que este mundo sería un lugar mejor.
Pongo ahí mi deseo y mi intención.

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